Zombies televisivos

El fin de semana pasado se estrenó [REC]2, segunda parte del exitoso film que dirigieron Jaume Balagueró y Paco Plaza en 2002. Desde hace décadas los zombies, en todas sus posibles tipologías, han invadido las salas cinematográficas, consolidando un sólido subgénero que ha ido evolucionando visiblemente.
Un subgénero que reiteradamente ha servido como crítica a ciertos estamentos sociales y acontecimientos históricos. Por su parte, la novedad y éxito de [REC] residió, en gran medida, en la incursión de cierto lenguaje televisivo dentro del propio film. Los creadores consiguieron una exitosa simbiosis entre el género de reportajes en directo: cámara en mano, una actriz/presentadora hablando directamente a cámara, el retrato de una comunidad de vecinos deseando confesar sus diferencias y acción casi a tiempo real con la herencia iconográfica de estas criaturas ávidas de vida humana.
Dentro de esta “tendencia”, en 2008 el canal de televisión británico E4 emitió la reivindicable miniserie Dead Set. Estrenada aquí hace algunas semanas en Canal+ y pendiente de estreno en abierto en Cuatro, propone un interesante ejercicio de hibridación al situar una historia de muertos vivientes dentro del reality-show Gran Hermano. En cinco capítulos, con una duración total de poco más de 2 horas, somos testigos de lo que ocurriría si el Reino Unido quedara infectado por un extraño virus y sólo los concursantes de ese programa quedaran a salvo. Este punto de partida queda reforzado por un juego explícito entre la ficción y la realidad: la habitual presentadora del Gran Hermano británico interpretándose a sí misma, cameos de exconcursantes y la casa del reality como principal decorado. Los protagonistas, a su vez, son caricaturas de los prototipos a los que nos tienen tan acostumbrados este tipo de programas y los mandamases de los canales de televisión son mostrados tan crueles y descorazonados como solemos imaginar. Por otro lado, el tratamiento irónico de las representaciones visuales propias de Gran Hermano (el ojo que nos vigila, la muchedumbre en noches de expulsión) dota al producto de agradecidas dosis de humor negro. Con todo, una severa metáfora y crítica hacia un género televisivo que lleva invadiendo, cual zombie necesitado de grandes audiencias para sobrevivir, las parrillas televisivas desde hace años.
Además, Dead Set es un producto de ritmo y factura técnica impecable, muy cercana a la cinematográfica, que lo sitúan por encima de la media de este tipo de miniseries, alcanzando la calidad de la reciente ficción norteamericana. Sin olvidar que como buen ejemplo de cine de zombies, encontramos esos momentos de gore y sustos que tanto agradan a sus seguidores. Es tremendamente admirable como desde un producto televisivo pasado por las tradición del género, existe la posibilidad de construir un mensaje tan crítico hacia este medio de comunicación que, cada día más, no deja de sorprendernos (véase, a veces, estremecer) con su capacidad de innovar en nuevos formatos.



















